Este año, se descubrió que la plaga había saltado por primera vez de los conejos a las liebres. Es la primera de las múltiples malas noticias que esta icónica especie ha padecido desde entonces
El 20 de julio de este año, el guarda de un coto de La Rambla (Córdoba) apareció con una liebre muerta entre las manos. En la finca donde había aparecido había otros ejemplares que deambulaban por allí erráticamente: débiles, desorientados y ciegos. Su cabeza estaba tumefacta y parecía tener todos los síntomas de la mixomatosis, con una importante salvedad: esta enfermedad vírica es exclusiva de conejos, no de liebres. Hasta ahora.

Para cuando, horas más tarde, los resultados de los análisis confirmaron que el virus había saltado por primera vez de una especie a otra, nuevos casos habían comenzado a aparecer en fincas cercanas. Una semana más tarde, se notificaron los primeros casos en Jaén. Dos semanas más tarde, en Castilla-La Mancha.
Hoy, tres meses después, esta ‘nueva’ mixomatosis de las liebres —rápida, voraz y muy agresiva— está presente en 12 provincias y cinco comunidades autónomas: ha ocupado prácticamente toda Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia y ya está en Madrid, preparando la conquista del norte.
















